








"El león, la ciudad y el mar" fue, inicialmente, un recuerdo de mis vivencias en Singapur durante varios meses. Tras perderse en el tiempo y espacio, actualmente trata de renacer como expresión pictórica de mi día a día.
Dentro de unos días comienzo con los exámenes finales para el tercer año de carrera en Inglaterra. A mediados de junio ya habré terminado con todos. Sabiendo ya de antemano que si no pasa nada inesperado el verano está ya ocupado con trabajo para hacer, ¿qué más depara el futuro? 









Una ardilla como esta se me subió a la pierna pensando que la cámara/teléfono que llevaba era comida. Claro que cuando vi que el animal estaba interesado yo le hacía creer que "eso" podía ser comida. Al final se cansó y se fue... Pero antes apareció otra ardilla. En un momento estaba rodeado por dos roedores hambrientos. Puede ser peliagudo el asunto, sobre todo si se piensan que eres una castaña o algo por el estilo.
Un bonito coche de los primeros, original. Te decían que no tocaras, no sea que el pringue de tus dedos destruyera la piel o la pintura del vehículo. Me gustaría ver una carrera con estos. Como no tiene techo y no creo que la velocidad sea demasiado alta, se podría aumentar la emoción de la competición dándole látigos, cadenas y otro tipo de armas a los pilotos.
Un triciclo motorizado. Me gusta la matrícula.
Interesante. Un módulo espacial original. Si no recuerdo mal es uno de las tantas misiones Apolo. Tiene pinta de estar algo chamuscado por afuera, lo que le da más verosimilitud.
Para los aficionados a la informática (luego hay más), uno de los primeros Apple. Carcasa de madera... Creo que me llama más la atención este diseño orgánico que el estilo homogéneo y aséptico que llevan ahora todos los productos de la marca. A ver si hacen un iPod así.
Una cucaracha, no viva, y un pequeño robot que se usó en un experimento en el que se intentó engañar a dichos insectos: se comportaban mínimamente como cucarachas y la carcasa estaba impregnada de feronomonas cucarachiles, para que fueran reconocidos como miembros de la especie.
Seguimos con la informática. Charles Babbage fue un ingeniero británico que diseñó, aunque no llegó a construir, lo que vendría a ser el primer ordenador en el siglo XIX. Aquí tenemos su cerebro.
Y aquí están fabricando un ordenador de los suyos.
Un miniordenador PDP-8.
Y aquí llegamos al museo de ciencias naturales, que está muy cerca del otro. El frente del edificio es muy bonito, y los interiores también.
Dinosaurios. Bueno, restos de dinosaurios. No saqué demasiadas fotos ya que estaba bastante oscuro para que salieran bien, aparte de que esos dinosaurios tenían la manía de ser demasiado grandes y los metieron luego en habitaciones algo pequeñas y llenas de niños que no paran de moverse.
Y aquí está el redactor del blog, que al ver el modelo del feto gigante entró en un estado de regresión mental al recordar lo calentito que se encontraba ahí dentro. La desgracia es que todavía no hemos podido sacarlo de dicho estado y se teme por su salud mental.
En fin, lo mejor es que dicen que el verano aquí va a ser caluroso y húmedo, aunque no se espera que vaya a llover tanto como el pasado cuando hubo esas inundaciones. Y, para darle la puntilla al asunto, es probable que me pase todo el veranito aquí, investigando cosas.
Bueno, esta es una vista de Londres hacia el centro de la ciudad, sacada desde un edificio (donde vive la familia de mi compañera Mary) en Chelsea. No se distingue bien, pero hacia la derecha de la foto en el horizonte está el centro de la ciudad... Y hay una cosa que es el London Eye, la noria gigante que instalaron junto al Támesis.
Ya en la city, dirigiéndonos al lugar donde cenamos. La verdad es que Londres es una ciudad que me gusta mucho, pero menudo follón de gente... Nada que ver con Sheffield. Esto es casi más un pueblo de campo :)
Piccadilly circus. Siempre tuve ganas de visitar esa parte, y esta fue la primera vez que lo conseguí. La foto está tomada desde un ángulo que no es el típico... ¿Qué es lo que hay ahí? Tiendas, mucha gente, coches y los carteles luminosos esos... Al menos de noche es bonito aunque tampoco es como para quedarse ahí embobado.
Mis amigos: de izquierda a derecha, Amos, Mary en el frente y Jonathan en la parte de atrás. Los tres tienen familia en Londres.
Mmm... Abbey Road. Y, si, ese es el mismo paso de peatones que sale ne la portada de ese disco de los Beatles, que ni se como se llama ni pienso ponerme a buscar. Pero, claro, como buen turista crucé la calle (ahí salgo, en el medio) mientras Jonathan sacaba la foto. Aunque no me crean la idea no fue mía, sino de Jonathan. Esto queda cerca de su casa, que es donde pasamos la noche.
Y este es alguno de los tantos parques que adornan la ciudad. No recuerdo el nombre, sorry. Eso pasa por publicar las fotos con tanto retraso.
Esta es una zona cercana a la universidad. El edficio que se ve a la izquierda aloja algunas oficinas.
Esta es la misma calle de antes, pero mirando hacia el otro lado. Hacia mi casa, digamos. Es el camino mío de todos los días.
Aquí ya estamos en otra zona, que se llama Nether Edge. Traducido es algo así como el borde bajo... Creo que, más que nada, porque queda hacia el sur de la ciudad y seguramente sería el límite de la ciudad hace tiempo. Actualmente queda más ciudad todavía si se sigue hacia el sur, aunque por esa zona ya se pueden encontrar algunas cosas con un cierto sabor a campo.
El ayuntamiento de la ciudad, en el centro. Esto fue hoy mismo, al salir de la biblioteca. Los domingos por la tarde la ciudad está desierta...


Esta es mi facultad, pero desde "el lado de atrás". No se que están haciendo pero llevan desde principios de este año académico construyendo algo. Ayudan mucho los ruidos de los trabajos en clase de mecánica avanzada de sólidos, los lunes a las 9 de la mañana.